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Una relación de pareja es un aspecto importante en la vida del ser humano, ya que en ella se pueden mostrar sentimiento de afecto que permiten lograr una identidad personal satisface necesidades de seguridad, afecto, confianza y sexuales.
Como cada persona es única y a la particularidad de cada relación, no existe la pareja ideal!!!! ni una receta para lograr la felicidad en pareja!!!! Sin embargo hay algunos factores importantes para llevar a cabo una relación de pareja sana (integridad, individualidad y correspondencia de cada individuo). Soliz Garza (1979) dice que la pareja con mejores posibilidades de perdurar bien “es aquella en la cual, el Eros predomina sobre el Thanatos, los recuerdos buenos superan a los malos, la reparación impera, la cosecha fue aceptable, y el respeto tierno se conserva; donde la suma de uno más uno es algo más que dos”.
Así mismo, para que una relación de pareja sea funcional es sumamente necesario un sentimiento sólido de la propia existencia, de la realidad y de la identidad para que así, el ser humano sea capaz de establecer una verdadera relación con el otro, sin sentir que amenazan su identidad.
Todo suena lindo, pero es laborioso y requiere de un constante esfuerzo para no caer en excesos. Creo que todos hemos estado en una relación destructiva (digo destructiva porque termina destruyéndose la individualidad y el respeto al espacio del otro), o por lo menos hemos visto de cerca alguna relación de ese tipo.
Me refiero a las parejas que en lugar de crear, terminan destruyéndose a través de relaciones de dependencia estrecha, cayendo en una relación adictiva y necrófila, una relación de dependencia donde las identidades se fusionan, esperando que el otro resuelva las necesidades propias. Como si se comieran entre sí, una especie de canibalismo emocional podríamos decir.....por ello incluí la obra de Dalí "Canibalismo Otoñal".
Estas relaciones de excesiva demanda afectiva se relacionan con las carencias o gratificaciones excesivas de la infancia. Desde un punto de vista más psicoanalítico se afirma que la manera en como se relaciona el individuo con su primer objeto de amor (los padres), es como tenderá a relacionarse en un futuro; repitiendo inconscientemente lo vivido en la infancia en la vida adulta con su pareja.
Bueno, y cómo es esto posible? Qué tiene que ver la relación que teníamos mi madre y yo cuando era pequeña?
Cuando una madre en vez de descifrar las necesidades de su bebé cuando llora (es decir que lo cargue, apapache, vea si no quiere leche etc.), ella le grita y lo deja en la cuna; quiere decir que no tiene la capacidad de conectarse con las necesidades de su hijo, no puede sentir empatía con él. Según un psicoanalista llamado Winnicott (1946) esto, hará que el niño curse por un desarrollo con algunas deficiencias que impedirán que se integre adecuadamente como persona, interfiriendo en sus relaciones adultas.
El niño obviamente resiente la actitud de la madre y una manera de protegerse es aislándose, escondiendo su ser verdadero y sometiéndose a las exigencias de la madre, que posteriormente serán sustituidas por las exigencias de las personas que lo rodeen.
De esta manera, el pequeño va viviendo falsamente, construye relaciones falsas y al crecer no va existiendo sino reaccionando. Esto quiere decir que, si sólo se dedica a complacer a otros, no podrá saber quién es él y lo que él quiere; tendrá una contínua sensación de un vacío inmenso y un sentimiento de soledad, la cual tratará de llenar o anular de diferentes maneras, pero en la mayoría de los casos se puede desencadenar adicciones (no sólo a fármacos, alcohol o alucinógenos, sino también a personas).
Otro psicoanalista más actual: Balint (1982) menciona que, ante este sentimiento de vacuidad, esta persona reaccionará ansiosamente demandando afecto desesperadamente, exigiendo que la otra persona muy cercana no le falle.
Por lo que en sus relaciones adultas tenderán a idealizar a la pareja, a esperar que atienda y satisfaga sus necesidades tanto concientes como inconcientes, pero la otra persona también demandará afecto y aún más si ésta también careció de la empatía y protección de la madre; por lo cual ambos exigirán lo que les faltó.
A lo mejor se dan hasta cierto punto lo que el otro demanda, sin embargo la pregunta sería ¿cómo se darán lo que no tienen? La respuesta inmediata es que la relación estará predestinada al canibalismo, es decir una relación bastante disfuncional y destructiva debido a que ambos exigirán del otro lo que carece, de manera que los pocos recursos sanos que tengan se verán amenazados; obviamente esta relación esta destinada a la ruptura.
Aquí la onda es que ambos integrantes poseen un sadomasoquismo psíquico ¿Un qué? O sea que casi sin pensarlo mandan mensajes agresivos y actúan agresivamente, pero a la vez sienten culpa y remordimiento….pero tengamos presente que todo esto lo hacen inconscientemente.
Según Bergler (1987), “el hecho de que no modifiquen su desgraciada situación es una prueba de su deseo neurótico de sufrir y fomenta el sadismo de la pareja, pues hay un goce y una necesidad de castigo inconscientes”.
La dependencia emocional, entendiéndola como “un deseo irresistible del otro de carácter puramente afectivo, concibiendo la vida siempre a lado de alguien al que se idealiza y se considera poderoso, al que se concibe como sentido de vida del dependiente, al menos hasta que se encuentre lo antes posible a otra persona” (Castello, 2005); es experimentada en la relación de pareja como una necesidad del otro bajo cualquier costo, más no un amor libre y creador.
Los dependientes emocionales tratan de estar siempre con alguien, frecuentemente tienen parejas desde la adolescencia, relaciones muy prolongadas que se caracterizan por sumisión e idealización de la otra persona, su compañero se vuelve el centro de atención… de la existencia misma; todo gira alrededor de él-ella y por lo general asumen el sistema de creencias de su pareja.
No obstante, cabe resaltar que la pareja del dependiente también necesita que otros lo amen excesivamente, lo idolatren y admiren exageradamente debido a las carencias o excesos en su infancia; pero esto quiere decir entonces que ella o él solito no es capaz de sentirse completo, pleno y subir su autoestima por sus propios medios, este tipo de personas desean ser las “salvadoras” de la otra, estar siempre con un rol “heróico”; por lo tanto buscará a una persona que piense que necesita de un príncipe azul que salven el sentido de su vida.
Volviendo a las relaciones del dependiente emocional, Jorge Castello menciona que tienen dos tipos de relaciones; unas sumamente significativas, más prolongadas e intensas y otras no significativas, breves e irrelevantes (las cuales sirven de intermedio y bastón para superar las primeras en lo que encuentran a otra persona…..el típico “un clavo saca otro clavo”).
El mismo autor menciona seis fases de las relaciones de pareja de los dependientes emocionales: la primera consiste en un estado de “euforia” debido a la ilusión desmedida de que al fin ha encontrado a su salvador, que le va a liberar de la soledad y de su malestar emocional, el que va a ser centro de su vida olvidándose intencionadamente de sí mismo.
La segunda fase se caracteriza por la “subordinación” del dependiente, es decir la sumisión activa (económica, sexual, social, etc.) en pos de satisfacer a la pareja, evitando posibles rupturas y expresando la necesidad voraz e idealización que el dependiente tiene hacia su pareja, por lo tanto los roles “dominador/subordinado” se consolidan en esta fase.
La siguiente fase es de “deterioro”, donde ya no disfruta sino que sufre la relación, su pareja cada vez más dominante a sabiendas de que el otro no romperá la relación.
La cuarta fase representa lo inevitable, la “ruptura” cuando alguno de los dos ya esta cansado…. Pero el otro suplica reanudar la relación, al menos hasta que aparezca otra persona….. como una especie de “síndrome de abstinencia”. El dependiente vive esta experiencia como la peor en toda su vida, extrañando la presencia de su pareja, sin el cual la vida no tiene sentido.
En la fase de ruptura, existe una mayor depresión y ansiedad de separación; esto se relaciona con la incapacidad de contenerse (protegerse) por sí misma, y la necesidad de otro para poder satisfacer las propias necesidades; al terminar esa relación, es una representación de su infancia en la que si lloraba su madre en vez de atenderla, le gritaba que se callara por ejemplo, reproduciendo inconcientemente la sumisión ante las necesidades neuróticas de la madre pero ahora con la pareja; y al alejarse la madre sentía abandono; ese sentimiento de abandono se reproduce cuando experimenta la ruptura.
La quinta fase es de “relaciones de transición”, donde se consiguen relaciones pasajeras que tendrán como función aguantar la situación hasta que aparezca otra persona que acepte su dependencia; por lo cual la pareja será una persona por la que apenas sientan interés. Existe también la posibilidad de que en vez de tener una relación como tabla de salvación, recurran a las amistades que antes tenía abandonadas por su obsesión con su expareja; apoyándose excesivamente en ellas.
La sexta fase, es el recomienzo del ciclo con el mismo perfil, solo que con otro nombre; las personas que rodean al dependiente escucharán nuevamente la misma historia donde esta nueva persona es “lo mejor que le ha sucedido” y finalmente dejan de escuchar de la pareja anterior, es decir a la llegada de un nuevo héroe olvida al otro inmediatamente, así como la experiencia dolorosa a la que se sometió.
Creo que todos hemos escuchado con frecuencia esta historia de amor, sobretodo en la sociedad en la que vivimos.
No obstante, con un adecuado tratamiento, podrá superarlo con mucho esfuerzo y observará cómo la depresión podrá ceder poco a poco junto con los deseos de volver a ver a la otra persona.
Mmmm…..bueno, en realidad no sé cuál sería el “remedio infalible”, o por lo menos decirles que con solo decidirse ya tendrán una relación sana …pero en realidad no lo sé….para eso están lo comentarios….supongo.!! jiji…
Como cada persona es única y a la particularidad de cada relación, no existe la pareja ideal!!!! ni una receta para lograr la felicidad en pareja!!!! Sin embargo hay algunos factores importantes para llevar a cabo una relación de pareja sana (integridad, individualidad y correspondencia de cada individuo). Soliz Garza (1979) dice que la pareja con mejores posibilidades de perdurar bien “es aquella en la cual, el Eros predomina sobre el Thanatos, los recuerdos buenos superan a los malos, la reparación impera, la cosecha fue aceptable, y el respeto tierno se conserva; donde la suma de uno más uno es algo más que dos”.
Así mismo, para que una relación de pareja sea funcional es sumamente necesario un sentimiento sólido de la propia existencia, de la realidad y de la identidad para que así, el ser humano sea capaz de establecer una verdadera relación con el otro, sin sentir que amenazan su identidad.
Todo suena lindo, pero es laborioso y requiere de un constante esfuerzo para no caer en excesos. Creo que todos hemos estado en una relación destructiva (digo destructiva porque termina destruyéndose la individualidad y el respeto al espacio del otro), o por lo menos hemos visto de cerca alguna relación de ese tipo.
Me refiero a las parejas que en lugar de crear, terminan destruyéndose a través de relaciones de dependencia estrecha, cayendo en una relación adictiva y necrófila, una relación de dependencia donde las identidades se fusionan, esperando que el otro resuelva las necesidades propias. Como si se comieran entre sí, una especie de canibalismo emocional podríamos decir.....por ello incluí la obra de Dalí "Canibalismo Otoñal".
Estas relaciones de excesiva demanda afectiva se relacionan con las carencias o gratificaciones excesivas de la infancia. Desde un punto de vista más psicoanalítico se afirma que la manera en como se relaciona el individuo con su primer objeto de amor (los padres), es como tenderá a relacionarse en un futuro; repitiendo inconscientemente lo vivido en la infancia en la vida adulta con su pareja.
Bueno, y cómo es esto posible? Qué tiene que ver la relación que teníamos mi madre y yo cuando era pequeña?
Cuando una madre en vez de descifrar las necesidades de su bebé cuando llora (es decir que lo cargue, apapache, vea si no quiere leche etc.), ella le grita y lo deja en la cuna; quiere decir que no tiene la capacidad de conectarse con las necesidades de su hijo, no puede sentir empatía con él. Según un psicoanalista llamado Winnicott (1946) esto, hará que el niño curse por un desarrollo con algunas deficiencias que impedirán que se integre adecuadamente como persona, interfiriendo en sus relaciones adultas.
El niño obviamente resiente la actitud de la madre y una manera de protegerse es aislándose, escondiendo su ser verdadero y sometiéndose a las exigencias de la madre, que posteriormente serán sustituidas por las exigencias de las personas que lo rodeen.
De esta manera, el pequeño va viviendo falsamente, construye relaciones falsas y al crecer no va existiendo sino reaccionando. Esto quiere decir que, si sólo se dedica a complacer a otros, no podrá saber quién es él y lo que él quiere; tendrá una contínua sensación de un vacío inmenso y un sentimiento de soledad, la cual tratará de llenar o anular de diferentes maneras, pero en la mayoría de los casos se puede desencadenar adicciones (no sólo a fármacos, alcohol o alucinógenos, sino también a personas).
Otro psicoanalista más actual: Balint (1982) menciona que, ante este sentimiento de vacuidad, esta persona reaccionará ansiosamente demandando afecto desesperadamente, exigiendo que la otra persona muy cercana no le falle.
Por lo que en sus relaciones adultas tenderán a idealizar a la pareja, a esperar que atienda y satisfaga sus necesidades tanto concientes como inconcientes, pero la otra persona también demandará afecto y aún más si ésta también careció de la empatía y protección de la madre; por lo cual ambos exigirán lo que les faltó.
A lo mejor se dan hasta cierto punto lo que el otro demanda, sin embargo la pregunta sería ¿cómo se darán lo que no tienen? La respuesta inmediata es que la relación estará predestinada al canibalismo, es decir una relación bastante disfuncional y destructiva debido a que ambos exigirán del otro lo que carece, de manera que los pocos recursos sanos que tengan se verán amenazados; obviamente esta relación esta destinada a la ruptura.
Aquí la onda es que ambos integrantes poseen un sadomasoquismo psíquico ¿Un qué? O sea que casi sin pensarlo mandan mensajes agresivos y actúan agresivamente, pero a la vez sienten culpa y remordimiento….pero tengamos presente que todo esto lo hacen inconscientemente.
Según Bergler (1987), “el hecho de que no modifiquen su desgraciada situación es una prueba de su deseo neurótico de sufrir y fomenta el sadismo de la pareja, pues hay un goce y una necesidad de castigo inconscientes”.
La dependencia emocional, entendiéndola como “un deseo irresistible del otro de carácter puramente afectivo, concibiendo la vida siempre a lado de alguien al que se idealiza y se considera poderoso, al que se concibe como sentido de vida del dependiente, al menos hasta que se encuentre lo antes posible a otra persona” (Castello, 2005); es experimentada en la relación de pareja como una necesidad del otro bajo cualquier costo, más no un amor libre y creador.
Los dependientes emocionales tratan de estar siempre con alguien, frecuentemente tienen parejas desde la adolescencia, relaciones muy prolongadas que se caracterizan por sumisión e idealización de la otra persona, su compañero se vuelve el centro de atención… de la existencia misma; todo gira alrededor de él-ella y por lo general asumen el sistema de creencias de su pareja.
No obstante, cabe resaltar que la pareja del dependiente también necesita que otros lo amen excesivamente, lo idolatren y admiren exageradamente debido a las carencias o excesos en su infancia; pero esto quiere decir entonces que ella o él solito no es capaz de sentirse completo, pleno y subir su autoestima por sus propios medios, este tipo de personas desean ser las “salvadoras” de la otra, estar siempre con un rol “heróico”; por lo tanto buscará a una persona que piense que necesita de un príncipe azul que salven el sentido de su vida.
Volviendo a las relaciones del dependiente emocional, Jorge Castello menciona que tienen dos tipos de relaciones; unas sumamente significativas, más prolongadas e intensas y otras no significativas, breves e irrelevantes (las cuales sirven de intermedio y bastón para superar las primeras en lo que encuentran a otra persona…..el típico “un clavo saca otro clavo”).
El mismo autor menciona seis fases de las relaciones de pareja de los dependientes emocionales: la primera consiste en un estado de “euforia” debido a la ilusión desmedida de que al fin ha encontrado a su salvador, que le va a liberar de la soledad y de su malestar emocional, el que va a ser centro de su vida olvidándose intencionadamente de sí mismo.
La segunda fase se caracteriza por la “subordinación” del dependiente, es decir la sumisión activa (económica, sexual, social, etc.) en pos de satisfacer a la pareja, evitando posibles rupturas y expresando la necesidad voraz e idealización que el dependiente tiene hacia su pareja, por lo tanto los roles “dominador/subordinado” se consolidan en esta fase.
La siguiente fase es de “deterioro”, donde ya no disfruta sino que sufre la relación, su pareja cada vez más dominante a sabiendas de que el otro no romperá la relación.
La cuarta fase representa lo inevitable, la “ruptura” cuando alguno de los dos ya esta cansado…. Pero el otro suplica reanudar la relación, al menos hasta que aparezca otra persona….. como una especie de “síndrome de abstinencia”. El dependiente vive esta experiencia como la peor en toda su vida, extrañando la presencia de su pareja, sin el cual la vida no tiene sentido.
En la fase de ruptura, existe una mayor depresión y ansiedad de separación; esto se relaciona con la incapacidad de contenerse (protegerse) por sí misma, y la necesidad de otro para poder satisfacer las propias necesidades; al terminar esa relación, es una representación de su infancia en la que si lloraba su madre en vez de atenderla, le gritaba que se callara por ejemplo, reproduciendo inconcientemente la sumisión ante las necesidades neuróticas de la madre pero ahora con la pareja; y al alejarse la madre sentía abandono; ese sentimiento de abandono se reproduce cuando experimenta la ruptura.
La quinta fase es de “relaciones de transición”, donde se consiguen relaciones pasajeras que tendrán como función aguantar la situación hasta que aparezca otra persona que acepte su dependencia; por lo cual la pareja será una persona por la que apenas sientan interés. Existe también la posibilidad de que en vez de tener una relación como tabla de salvación, recurran a las amistades que antes tenía abandonadas por su obsesión con su expareja; apoyándose excesivamente en ellas.
La sexta fase, es el recomienzo del ciclo con el mismo perfil, solo que con otro nombre; las personas que rodean al dependiente escucharán nuevamente la misma historia donde esta nueva persona es “lo mejor que le ha sucedido” y finalmente dejan de escuchar de la pareja anterior, es decir a la llegada de un nuevo héroe olvida al otro inmediatamente, así como la experiencia dolorosa a la que se sometió.
Creo que todos hemos escuchado con frecuencia esta historia de amor, sobretodo en la sociedad en la que vivimos.
No obstante, con un adecuado tratamiento, podrá superarlo con mucho esfuerzo y observará cómo la depresión podrá ceder poco a poco junto con los deseos de volver a ver a la otra persona.
Mmmm…..bueno, en realidad no sé cuál sería el “remedio infalible”, o por lo menos decirles que con solo decidirse ya tendrán una relación sana …pero en realidad no lo sé….para eso están lo comentarios….supongo.!! jiji…
1 comentario:
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