marzo 02, 2012

Laberinto cardíaco.


Sentimientos encontrados, hilos de razón enmarañados que no logran sacar al minotauro del laberinto de su soledad en compañía.

La luz puede sentirla en forma de esperanza más no puede verla, sólo esporádicamente, como pequeños cólicos de amor. 

Ese dolor que viene desde las entrañas a advertir que si se atreve a amar...
probablemente sí exista alguien que  ame y con un poco de suerte, hasta le corresponda. Por ahora sólo le acompaña la herida. 

Entre "siempres", "nuncas" y otras promesas, el amor se le escurre en la ilusión que crea la eternidad de un momento y lo pierde en la intención, tan solo para comenzar el laberinto de nuevo. 

Qué otra cosa podría ser el amor, sino un laberinto exclusivo para crear y sanar lesiones cardíacas. 



.






1 comentario:

Damián dijo...

Éste es un tema que ya hemos discutido antes. Pero no me canso de decirlo.

El amor no tiene que ver con suerte, sino con esfuerzo. Uno tiene lo que merece, no lo que espera.