Extraño lo que nunca he tenido, añoro esa calidez que jamás he sentido, sólo recuerdo los restos que dejó la sombra de la perfecta compañía que jamás existió.
Una tarde quise mirar el cielo y desapareció; hace tiempo que dejé de buscarlo, dicen que lo busque en mí misma. Aún no lo encuentro.
Ahora he perdido mis ojos, solo veo con la voz de la soledad, pero también con la voz de la libertad.
Todo parece no ser lo que es, las resignaciones y renuncias me hacen llover verdades que lastiman y destruyen el mundo construido, la fantasía, el deseo.
Nada sucedió, nada fue nada. Sólo quedó el vacío. Sólo quedó tu ausencia y recuerdos de los que nos cansamos cargar.
Noches tristísimas, mañanas angustiantes, tardes sombrías, días en los que muero.
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